miércoles, 10 de abril de 2013

Distribución de la riqueza

En los tiempos pre-modernos, la mala distribución de la riqueza se llevaba a cabo por la fuerza pura y dura. En los tiempos modernos, la explotación se disimula, gracias a las leyes, bajo una apariencia de neutralidad y justicia Cuando acabó la guerra, la urgencia de la unidad nacional se desvaneció, y la gente ordinaria pudo volver a sus vidas dianas, a sus problemas de supervivencia. Ahora los soldados licenciados estaban en las calles, buscando trabajo. Las ciudades a las que volvieron los soldados eran nidos de tifus, tuberculosis, hambre y fuego. Cien mil personas vivían en los sótanos de los barrios bajos de Nueva York; 12.000 mujeres trabajaban en los prostíbulos para no morir de hambre; el medio metro de basura que se amontonaba en las calles estaba infestado de ratas En Filadelfia, mientras los ricos obtenían el agua del río Schuylkill, los demás bebían del río Delaware, que recibía 13 millones de litros de aguas contaminadas al día. En el Gran Incendio de Chicago de 1871, las casas de alquiler se derrumbaron a tal velocidad que la gente decía que parecía un terremoto. Después de la guerra, entre la gente trabajadora empezó un movimiento que reclamaba la jornada de ocho horas, favorecido por la formación de la primera federación de sindicatos nacionales, el Sindicato Nacional de los Trabajadores. En Nueva York, tras una huelga de 100.000 trabajadores durante tres meses, se consiguió la jornada de ocho horas. Para celebrar esa victoria, en el mes de junio de 1872, 150.000 trabajadores se manifestaron por la ciudad. Las mujeres, que la guerra había incorporado a la industria, organizaron sus sindicatos, las cigarreras, las sastres, las cosedoras de paraguas, las sombrereras, las impresoras, las lavanderas, las zapateras. Formaron las Hijas de San Cnspín, y consiguieron que el Sindicato de Fabricantes de Cigarros y el Sindicato Nacional de Tipografía admitieran a las mujeres por primera vez.

¿Y la ley?

Ante el aumento de las huelgas, los empresarios presionaron para obtener la ayuda del Congreso La Ley de Contratación de Mano de Obra de 1864, posibilitaba el que las empresas firmaran contratos con trabajadores extranjeros siempre que los trabajadores acordasen entregar doce meses de sueldo para pagar el pasaje. Esto no sólo propició una mano de obra muy barata durante la Guerra Civil, sino que era una buena fuente de esquiroles. En los treinta años que preceden a la Guerra Civil, los tribunales interpretaban la ley de modo que favoreciera cada vez más el desarrollo capitalista del país. A los propietarios de las fábricas se les concedió el derecho legal de destruir la propiedad de otras personas con inundaciones beneficiosas para su negocio. Se utilizó la Ley del Dominio Privilegiado15 para arrebatar tierras a los agricultores y dárselas como subvención a las empresas de canales y ferrocarriles. Era una época en la que la ley ni siquiera pretendía proteger a la gente trabajadora, como ocurriría en el siglo siguiente. Las leyes de higiene y segundad o no existían, o no se aplicaban. Un día del invierno de 1860, se derrumbó la fábrica Pemberton en Lawrence (Massachusetts), con novecientos trabajadores en el interior, la mayoría mujeres. Murieron ochenta y nueve, y por mucho que hubiera indicios de que la estructura no era la adecuada para soportar la carga de la pesada maquinaria de su interior -cosa que el ingeniero constructor sabía- el jurado no encontró "ningún indicio de criminalidad". Morton Horwitz, autor del libro The Transformation of American Law, resume lo que pasaba en los tribunales al acabar la Guerra Civil A mediados del siglo diecinueve, se había reorientado el sistema legal para beneficiar a los hombres del comercio y la industria, a expensas de los agricultores, los trabajadores, los consumidores, y otros grupos menos poderosos de la sociedad... promocionaba la redistribución legal de la riqueza en contra de los intereses de los grupos más endebles de la sociedad.

La guerra y las mujeres

La guerra hizo que muchas mujeres entraran a trabajar en tiendas y fábricas En la ciudad de Nueva York, las chicas cosían los paraguas desde las seis de la mañana hasta la medianoche, y ganaban $3 a la semana. Hubo una huelga de trabajadoras de las fábricas de paraguas de Nueva York y Brooklyn. En Providence, Rhode Island, se organizó un Sindicato de Damas Productoras de Cigarros. En el año 1864, había en total unos 200.000 obreros y obreras afiliados a los sindicatos que, en algunos gremios, formaban sindicatos nacionales. Se publicaban vanos diarios obreristas. Para romper las huelgas se utilizaban tropas unionistas. Se enviaron tropas federales a Cold Spnngs, Nueva York, para que pusieran fin a una huelga en una fábrica de armas en la que los trabajadores querían un aumento de sueldo. El ejército obligó a volver al trabajo a los maquinistas y sastres que estaban en huelga en Saint Louis. El trabajador blanco del Norte no sentía entusiasmo por una guerra que aparentemente se luchaba en favor del esclavo negro, o en favor del capitalista, a favor de cualquiera menos de él mismo, que trabajaba en condiciones semi-esclavas. Creía que la guerra estaba beneficiando a la nueva clase de millonarios. Los trabajadores irlandeses de Nueva York, inmigrantes recién llegados y pobres -gente que los americanos "viejos" menospreciaban— no simpatizaban con la población negra de la ciudad que competía con ellos por obtener empleos como estibadores, barberos, camareros o criados domésticos. A menudo se usaba a los negros —que eran expulsados de estos empleoscomo esquiroles en las huelgas. Luego vino la guerra, la llamada a filas, la posibilidad de morir. La Ley de Reclutamiento de 1863 establecía que los neos podían evitar el servicio militar pagando $300 o comprando a un sustituto. Cuando empezó el reclutamiento en el mes de julio de 1863, una muchedumbre destrozó la oficina principal de reclutamiento de Nueva York. Entonces, durante tres días, se manifestaron por la ciudad multitud de trabajadores blancos. Destrozaron edificios, fábricas, líneas de tranvía, y hogares particulares. Los alborotos causados por el reclutamiento tenían una tipología compleja, tenían componentes de sentimiento anti-negro, antinco y anti-Republicano. Después del ataque a la oficina de reclutamiento, los alborotadores procedieron a atacar casas de ricos y a asesinar negros. Quemaron el orfelinato municipal para niños negros. Mataron a tiros, quemaron y ahorcaron a los negros que encontraban por la calle. A muchas personas las tiraron al río, donde se ahogaban. Al cuarto día, las tropas unionistas volvieron de la batalla de Gettysburg. Entraron en la ciudad y pusieron fin a los alborotos. Quizá habían muerto unas cuatrocientas personas, quizá mil. Nunca se han citado cifras, pero la cantidad de muertes producidas supera la de cualquier otro incidente de enfrentamiento civil en la historia de América. En otras ciudades del Norte también hubo disturbios anti-reclutamiento, pero no fueron ni tan prolongados ni tan sangrientos. Newark, Troy, Toledo, Evansville. En Boston, unos trabajadores irlandeses que atacaron una armería, murieron tiroteados por los soldados.

Conciencia de clase

La conciencia de clase se vio vapuleada durante la Guerra Civil, tanto en el Norte como en el Sur, por el unitarismo militar y político que exigía la situación de guerra. Esa unidad se veía estimulada con la retórica e impuesta por las armas. Se proclamaba que era una guerra por la libertad, pero los soldados atacaban a la gente trabajadora que se atrevía a hacer huelga, el ejército de los Estados Unidos exterminaba a los indios de Colorado, y se mandaba a la cárcel, sin juicio previo, a los que se atrevían a criticar la política de Lincoln Había unos treinta mil prisioneros políticos. No obstante, en ambos bandos hubo señales de disidencia respecto a ese unitarismo hubo enfado de los pobres contra los ricos, y rebeliones contra las fuerzas políticas y económicas dominantes. En el Norte, la guerra disparó los precios de la comida y de los productos de primera necesidad. Los empresarios se beneficiaban en exceso, mientras que los sueldos se mantenían bajos. Durante la guerra hubo huelgas en todo el país. El titular de la revista Fincher's Trades' Revtew del 21 de noviembre de 1863 fue: "Revolución en Nueva York" Era una exageración, pero la lista de iniciativas obreristas que contiene es un testimonio elocuente del resentimiento que ocultaban los pobres durante la guerra.

martes, 9 de abril de 2013

Medidas económicas ante la modernizacion

La construcción de carreteras, canales, ferrocarriles, y también del telégrafo, facilitaba la apertura del oeste. Las granjas se estaban mecanizando. Los arados de hierro trabajaban la tierra en la mitad de tiempo. En 1850 la compañía John Deere fabricaba diez mil arados al año. Cyrus McCormick construía mil segadoras mecánicas anuales en su fábrica de Chicago. Un hombre provisto de hoz podía segar medio acre de trigo en un día. Con una segadora mecánica podía cosechar diez acres. En un sistema económico que no estaba planificado de forma sistemática según las necesidades humanas, sino que crecía de forma caótica y obsesionado por los beneficios, no parecía haber manera de evitar el ciclo de auge y recaída de la economía. Hubo una depresión en 1837, y otra en 1853. Una manera de conseguir la estabilidad contemplaba la reducción de la competencia, la mejor organización de las empresas, y la evolución hacia el monopolio. A mediados de la década de 1850-60, los acuerdos sobre los precios y las fusiones se generalizaron El Ferrocarril Central de Nueva York fue el resultado de la fusión de muchas empresas. La Asociación Americana del Latón se formó "para hacer frente a una competencia ruinosa", según se dijo. La Asociación de Tejedores del Algodón del Condado de Hampton se organizó para controlar los precios, al igual que la Asociación Americana del Hierro. Con una industria que necesitaba grandes cantidades de capital, había que minimizar los riesgos. Las autoridades estatales dieron certificados a las corporaciones para otorgarles el derecho legal de hacer negocios y recaudar fondos, sin poner en peligro las fortunas personales de los propietarios y los directores Entre 1790 y 1860, recibieron estos certificados unas 2 300 corporaciones El gobierno federal, con Alexander Hamilton y el primer Congreso a la cabeza, ya habían concedido ayudas importantes que beneficiaban a los intereses empresariales Ahora iban a hacer lo mismo, sólo que a escala mucho mayor Los hombres del ferrocarril viajaban a Washington y a las capitales estatales cargados de dólares, acciones y pases gratuitos para el ferrocarril Entre 1850 y 1857, obtuvieron 25 millones de acres de terreno público, sin cargo alguno, y millones de dólares en bonos —préstamos- de los parlamentos estatales En Wisconsin, en el año 1856, el Ferrocarril LaCrosse y Milwaukee obtuvo un millón de acres con la distribución de unos $900 000 en acciones y bonos entre cincuenta y nueve asambleístas, trece senadores y el gobernador Dos años después el ferrocarril estaba en la bancarrota y los bonos carecían de valor En el este, los propietarios de fábricas se habían convertido en personas poderosas y bien organizadas En 1850, quince familias bostonianas, llamadas los "Asociados" controlaban el 20% de la producción de algodón de los Estados Unidos, el 39% del capital de los seguros en Massachusetts, y el 40% de los recursos banqueros de Boston

El crecimiento demográfico en América y las desigualdades economicas

América se estaba desarrollando a gran velocidad y vivía en gran ebullición. En 1790, vivían en las ciudades menos de un millón de americanos, en 1840 la cifra llegaba a los 11 millones. Nueva York tenía, en el año 1820, 130.000 habitantes, y un millón en 1860. Y a pesar de que el viajero Alexis de Tocqueville había expresado su asombro ante "la igualdad general de condición entre sus habitantes", tal observación no coincidía con los hechos. En Filadelfia, vivían cincuenta y cinco miembros de familias obreras por vivienda. Normalmente había una familia por habitación, y no tenían ni sistema de eliminación de desechos, ni lavabos, ni aire fresco, ni agua. Existía un nuevo sistema de bombeo de las aguas del río Schuylkill, pero iban destinadas a las casas de los ricos. En Nueva York se podía ver a los pobres echados en las calles entre la basura. No había desagües en los barrios bajos, y el agua fecal se acumulaba en los patios y en los callejones, filtrándose a los sótanos donde vivían las familias más pobres y trayendo consigo las epidemias de fiebre tifoidea -en 1837- y la de tifus -en 1842. Durante la epidemia de cólera de 1832, los ricos huyeron de la ciudad, los pobres se quedaron y murieron. El gobierno no podía contar con esos pobres como aliado político Pero ahí estaban -como los esclavos o los indios-, normalmente invisibles. Sólo representaban una amenaza si se rebelaban. No obstante, existían ciudadanos con más peso que sí podían dar su apoyo estable al sistema se trataba de los obreros mejor pagados y de los terratenientes agrícolas También estaba el nuevo trabajador urbano de cuello blanco, nacido del creciente comercio del momento Se le prestaba suficiente atención y se le pagaba lo bastante como para permitir que se considerase miembro de la clase burguesa, y para que diese su apoyo a esa clase en tiempos de crisis.

La Democracia de Jackson

Andrew Jackson, que fue elegido presidente en 1828 y que ocupó el cargo durante dos mandatos, dijo que hablaba en nombre de "los miembros más humildes de la sociedad —el agricultor, los artesanos y los campesinos..." Lo que es seguro es que no hablaba en nombre de los indios a quienes estaban expulsando de sus tierras, ni en el de los esclavos. Y es que las tensiones suscitadas por el desarrollo del sistema industrial y la emigración creciente, obligaron al gobierno a ampliar su base de apoyo entre los blancos. Y eso es lo que hizo la "democracia de Jackson". Era la nueva política de la ambigüedad, que hablaba en nombre de las clases baja y media para obtener su apoyo en tiempos de rápido crecimiento y problemas potenciales. El hecho de dar a elegir a la gente entre dos partidos y permitirles -en un tiempo de rebelión— la opción de escoger el ligeramente más democrático, era un método ingenioso de ejercer el control. La idea de Jackson era la de conseguir la estabilidad y el control a base de ganar para el partido Demócrata "el interés medio, y especialmente... la masa de pequeños terratenientes del país" con "reformas prudentes, juiciosas y bien meditadas". Esto es, unas reformas que no cediesen demasiado. Esas eran las palabras de Robert Rantoul, reformista, abogado corporativo y demócratajacksoniano y un anticipo de lo que sería el afortunado mensaje del partido Demócrata -y a veces del partido Republicano- en el siglo veinte.