miércoles, 10 de abril de 2013
La guerra y las mujeres
La guerra hizo que muchas mujeres entraran a trabajar en tiendas y fábricas
En la ciudad de Nueva York, las chicas cosían los paraguas desde las
seis de la mañana hasta la medianoche, y ganaban $3 a la semana. Hubo
una huelga de trabajadoras de las fábricas de paraguas de Nueva York y
Brooklyn. En Providence, Rhode Island, se organizó un Sindicato de
Damas Productoras de Cigarros.
En el año 1864, había en total unos 200.000 obreros y obreras afiliados
a los sindicatos que, en algunos gremios, formaban sindicatos nacionales.
Se publicaban vanos diarios obreristas.
Para romper las huelgas se utilizaban tropas unionistas. Se enviaron
tropas federales a Cold Spnngs, Nueva York, para que pusieran fin a una
huelga en una fábrica de armas en la que los trabajadores querían un aumento
de sueldo. El ejército obligó a volver al trabajo a los maquinistas y
sastres que estaban en huelga en Saint Louis.
El trabajador blanco del Norte no sentía entusiasmo por una guerra
que aparentemente se luchaba en favor del esclavo negro, o en favor del capitalista,
a favor de cualquiera menos de él mismo, que trabajaba en condiciones
semi-esclavas. Creía que la guerra estaba beneficiando a la nueva
clase de millonarios.
Los trabajadores irlandeses de Nueva York, inmigrantes recién llegados
y pobres -gente que los americanos "viejos" menospreciaban— no simpatizaban
con la población negra de la ciudad que competía con ellos por obtener
empleos como estibadores, barberos, camareros o criados domésticos.
A menudo se usaba a los negros —que eran expulsados de estos empleoscomo
esquiroles en las huelgas. Luego vino la guerra, la llamada a filas, la
posibilidad de morir. La Ley de Reclutamiento de 1863 establecía que los
neos podían evitar el servicio militar pagando $300 o comprando a un sustituto.
Cuando empezó el reclutamiento en el mes de julio de 1863, una muchedumbre
destrozó la oficina principal de reclutamiento de Nueva York.
Entonces, durante tres días, se manifestaron por la ciudad multitud de trabajadores
blancos. Destrozaron edificios, fábricas, líneas de tranvía, y hogares
particulares. Los alborotos causados por el reclutamiento tenían una
tipología compleja, tenían componentes de sentimiento anti-negro, antinco
y anti-Republicano. Después del ataque a la oficina de reclutamiento,
los alborotadores procedieron a atacar casas de ricos y a asesinar negros.
Quemaron el orfelinato municipal para niños negros. Mataron a tiros,
quemaron y ahorcaron a los negros que encontraban por la calle. A muchas
personas las tiraron al río, donde se ahogaban.
Al cuarto día, las tropas unionistas volvieron de la batalla de Gettysburg.
Entraron en la ciudad y pusieron fin a los alborotos. Quizá habían
muerto unas cuatrocientas personas, quizá mil. Nunca se han citado cifras,
pero la cantidad de muertes producidas supera la de cualquier otro incidente
de enfrentamiento civil en la historia de América.
En otras ciudades del Norte también hubo disturbios anti-reclutamiento,
pero no fueron ni tan prolongados ni tan sangrientos. Newark,
Troy, Toledo, Evansville. En Boston, unos trabajadores irlandeses que atacaron
una armería, murieron tiroteados por los soldados.
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